El silencio dentro de la habitación fue absoluto.Victoria dormía nuevamente abrazada a Emilia, ajena al horror que acababa de abrirse frente a ellos.Pero Adrián sintió un escalofrío recorrerle completamente la espalda.—¿Qué niña?Emilia tragó saliva lentamente.Las manos seguían temblándole mientras observaba la vieja llave oxidada.317.El número parecía perseguirla ahora.—Yo tenía nueve años…La voz salió distante.Como si estuviera entrando en recuerdos que llevaba enterrados demasiado tiempo.—El internado decía que fue un accidente eléctrico.Adrián no apartaba la mirada de ella.Porque podía notar algo extraño.No era solamente miedo.Era confusión.Como si parte de aquellos recuerdos estuviera incompleta.Fragmentada.—¿La conocías?Emilia tardó unos segundos en responder.Y eso hizo que el corazón de Adrián comenzara a tensarse todavía más.—Sí.Las lágrimas comenzaron a llenar lentamente sus ojos.—Se llamaba Lucía.El nombre cayó pesado dentro de la habitación.—Era mi a
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