— ¿Crees que sería tan tonta como para meter a mi propio nieto en la cárcel y además arruinar la imagen de la empresa? — se burló, con el dedo apuntando a mi pecho. — No soy tonta, a diferencia de ti. — Presionó el dedo contra mi pecho con fuerza. — Tengo mis dudas de si, en realidad, no fuiste tú mismo quien hizo eso.Aspiré el aire con fuerza, mirando sus ojos iracundos.— Nunca sería capaz de hacer algo así, Olivia — respondí, con la voz firme. — Tú, en cambio, estoy seguro de que sí. Pero tienes razón — no creo que te arriesgaras tanto. Aunque me odies tanto, no pondrías tu propia empresa en la ruina por mi culpa.— Qué bien que lo sepas — dijo, con una sonrisa fría. — Dependiendo del resultado — que, dicho sea de paso, dudo que te mantenga como CEO —, te enviaré a Estados Unidos. Asumirás nuestra filial de allí, pero aquí no tendrás más espacio.— No voy a Estados Unidos — respondí, con la voz cortante. — Aunque pierda mi posición aquí, prefiero estar muy lejos de ti y de cualqui
Leer más