Zack da varios pasos dentro pero ese sentimiento no quería desaparecer.Todos tenían el rostro del pequeño Arlo.—¿Quién hace los dibujos? —pregunta él. —Yo —contesta el cachorro. —Siempre he estado con una idea. Cuando sea el alfa de mi manada, voy a ser poderoso, justo, pero sobre todo capaz.Zack asiente mirando cada vez más grande a ese pequeño cachorro.—Y te estás preparando, pequeño… —Realmente lo estás haciendo.Zack da pequeños pasos, sintiéndose inquieto, incómodo, como si estuviera invadiendo la privacidad y alma del pequeño Arlo, hasta que nota una pequeña barra donde hay una repisa llena de rocas, y sonríe, recordando que él también amaba hacerlo.Que su habitación también estaba inundada de pequeñas rocas, descifrando el origen y su composición.—Cuando juegue con mis amigos, les voy a decir que el mismo rey ha estado en mi habitación.Zack parpadea varias veces y se encuentra con él.—Creo que otra cosa sería mejor, podría enseñarte algo que les agradaría más.Los ojos
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