Karen siente culpa… por el descontrol de su cuerpo, de sus pensamientos…Pero nada es tan fuerte como su deseo…Su espalda se contrae por el impulso, el placer de sentir las pequeñas fricciones, las delicadas fricciones contra sus rodillas, contra las palmas de sus manos, y las caricias de ese macho, controlando, acariciando, suplicando por su placer.El cabello, completamente suelto, alborotado y sediento de libertad, cubre el rostro de Karen lo suficiente para que se pierda en medio de sus sensaciones.Zack acaricia su espalda una y otra vez, llegando a las tres enormes cicatrices que dejaban clara una sola cosa. Ella lo había hecho todo por él.Ella había luchado por recuperarlo.Su lobo aúlla.Su instinto le grita que necesita más…Que la necesita más cerca, que necesita recuperarla.Y eso es lo que debe hacer.Su mano se desvía directamente a su entrepierna húmeda y comienza a acariciarlo desde el centro, metiendo su dedo y comenzando a girarlo.Ella jadea, cerrando los ojos, ag
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