Harper sentía como sus párpados estaban pesados, intentó moverse pero no lo podía conseguir, apenas pudo abrir los ojos, pero no lograba comprender donde se encontraba.De fondo escuchaba sonidos, pero no lograba comprender las palabras, tampoco reconocía las voces, Harper luego de aquel golpe había quedado completamente desorientada. Unos segundos después pudo comprender que aquellas voces se trataba de una discusión.—Yo la traje hasta aquí, así que yo pongo las reglas —dijo el calvo.—Olvídate de eso, yo soy el jefe, así que seré yo quien comience —interrumpió otro de ellos. El calvo tomó la pistola y se mostró decidido en hacer uso de ella si lo desobedecían. —Yo voy primero... Después de que yo termine, ustedes pueden hacer lo que quieran con lo que quiere de ella —dijo mientras se acomodó el cinturón.Sin embargo, Jonás intervino con brusquedad, empujó al calvo por el hombro. —El objetivo inicial fue únicamente golpearla y cumplir con el encargo de la ricachona, no voy a pe
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