GRACE REEDEl detective Harris vació mi bolso metódicamente sobre el escritorio del Dr. Silver. Mi billetera, un paquete de chicles de menta, tres labiales diferentes, mi gafete extra, algunas plumas perdidas y un espejo de bolsillo fueron alineados uno tras otro.Él palpó la tela con cuidado, abrió los cierres internos e incluso apretó el fondo del bolso, buscando algún compartimento secreto.Después de dos largos minutos, el detective se detuvo. Miró el fondo vacío del bolso, luego a su colega, el Detective Miller, quien solo se encogió de hombros, sin tener nada que decir.El Dr. Silver soltó el aire que parecía haber estado conteniendo desde que entré a la oficina.— Bien... — el detective Harris carraspeó, quitándose los guantes de látex y dando un paso atrás, visiblemente avergonzado. — Parece que no hay nada aquí.Esboce una sonrisa dulce y llena de ironía.— Qué sorpresa tan impactante, ¿verdad? — respondí, empezando a guardar mis cosas de vuelta en el bolso con toda la calma
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