GRACE REEDLo primero que sentí al despertar no fue la luz del sol, ni el sonido de la ciudad allá afuera. Fue la presión. Algo caliente e increíblemente reconfortante me aferraba contra el colchón.Abrí los ojos con dificultad, parpadeando contra la claridad. Me tomó un par de segundos para que mi cerebro procesara dónde estaba y, más importante aún, quién estaba conmigo.Miré hacia abajo.El brazo musculoso de Dominic estaba echado sobre mi cintura y su mano grande descansaba de forma posesiva sobre mi estómago.El rostro de Dominic estaba enterrado en la curva de mi cuello. Su respiración, lenta y rítmica, chocaba caliente contra mi piel. Sentí una punzada de molestia en el lugar, pero, extrañamente, vino acompañada de una ola de placer residual que hizo que los dedos de mis pies se encogieran.No pude evitar la sonrisa que apareció en mis labios.Por mucho tiempo, desperté al lado de Derek. Derek, que roncaba fuerte. Derek, que jalaba todas las sábanas hacia su lado durante la noc
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