GRACE REED
El camino al hospital fue tan rápido que ni siquiera lo recuerdo. Me ardían los ojos, no por llorar, sino por esa sequedad que viene después de que se acaban las lágrimas y solo queda el coraje.
Mi mente repetía la escena en la habitación de Dominic en un bucle infinito.
Él quería un hijo. Perfecto. Pero quería pagar por él como si estuviera pidiendo un auto de lujo con equipamiento de fábrica. Eso me hizo sentir pequeña. Me hizo sentir usada. Como si la noche anterior, con toda su p