La doctora se dió media vuelta para subir las escaleras, no iba a seguir hablando con el magnate que no quería no ver. — Katherina, vuelve aquí, no me dejes hablando solo, tenemos que hablar de lo que pasó, explicarte que fue lo que hice después de que te fuiste... — ¡Después de que me echaste, dirás! Dijo la embarazada mientras subía a ducharse. — Me equivoqué, sé que mi error es imperdonable, pero aún así quisiera apelar a tu gran corazón y que me des otra oportunidad... Pero el sonido de un portazo fue lo que recibió el importante empresario, evidentemente su esposa no quería ni siquiera escucharlo. — ¡Vete al diablo, Rodrigo! — ¡Mujer, no me azotes las puertas, sabes muy bien que no soy tan paciente! Al no escuchar respuesta, el hombre renegó en la sala de estar. — Está embarazada, son las hormonas las que están actuando, sí, es el bebé el que la tiene de mal humor. Katherina se metió a la ducha para quitarse el olor a antiséptico. Al salir del cuarto de baño f
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