Me quedo parada en el baño, reflexionando. En realidad, ¿qué se supone que debo hacer? ¿Seguir ignorándolo, o enfrentarme a él como Martín sugiere?Me giro hacia mi hermano, algo en mi pecho se revuelca con la ansiedad de lo que está por venir.—¿Qué crees que debería hacer? No me estás sugiriendo que siga persiguiéndolo, ¿verdad? —mi voz es más baja, pero en mis ojos hay una chispa de duda.¿Qué diablos quiso decir Martín con eso de "no retroceder después de fallar una vez"? Como si él entendiera algo. Yo, fallar… Tal vez sí, pero solo en una cosa: confesarle a Andréi lo que siento. Aunque, siendo honesta, fue lo mejor. Si lo hubiera hecho antes de que él se comprometiera, ¿qué habría logrado? Probablemente solo meterme en un lío más grande. Su familia entera habría puesto sus ojos en mí, y su prometida… bueno, seguro no me habría hecho la vida fácil. No, no quiero ni imaginarlo.Me acuerdo de las miradas de su madre. Ese desdén disfrazado de cortesía cada vez que iba a su casa a dej
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