—¡Señorita Jensen! —escuché a Ed llamarme al salir. Parece que había estado fuera todo el tiempo.Pero no me detuve. Esto no era algo que pudiera solucionar con palabras, y ya no tenía ganas de intentarlo.Cuando Ed apareció a mi lado, levanté la mirada y traté de sonreír, aunque sabía que no ocultaba mi frustración.—¿Escuchó lo que dije? Bueno, es bueno que lo haya hecho. Hola, Ed. Encantada de verte de nuevo, aunque creo que esta será la última vez —dije con una mezcla de alivio y resignación.—¿Realmente no te vas, verdad? —preguntó, con una expresión que oscilaba entre la incredulidad y la preocupación.Ah, claro que lo oyó. No me molesté en suavizar mi tono.—Sí, Ed, me voy. Lo decidí en un impulso, pero si tengo que lidiar con Andréi y su prometida todos los días de esta manera, prefiero buscar otro trabajo. Uno donde el drama personal no sea parte de la descripción del puesto —expliqué con firmeza.Él me miró en silencio, pero continué, dejando salir lo que llevaba atorado en
Leer más