Melissa volvió al auto donde el señor Julián la estaba esperando. Ella le comentó todo, él sonrió de lado y golpeó el volante.—Sabía que mi sobrino no era idiota, era obvio que pediría algo a su favor. En fin, le daremos lo que él quiere.—¿Así de fácil lo decides?— cuestionó.—Estás conmigo. Ahora ya nadie te volverá a humillar, al contrario, le prepararé una sorpresa que deseará nunca haberme provocado en el pasado.Melissa se quedó con la curiosidad de saber cuáles eran los planes del señor Julián. Pero él dijo que lo descubriría hasta el día llegado. Él confía en ella, pero todavía teme que ella se arrepienta y se lo cuente al esposo.Después de eso fueron a pasar el resto de la tarde en un centro comercial. Cada local que visitaban pertenecía al señor Julián pero ella no lo sabía, solo se emocionaba con cada cosa que él elegía para ella.—¿Adónde me llevas?—. Preguntó cuándo el señor Julián se desvió del camino a casa.—Sorpresa, no preguntes más.Ella confió en el hombre a su l
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