A la mañana siguiente, Vivian y Luana regresaron juntas a la aldea de la montaña. Esta es la primera vez que Luana regresa a casa en más de una década, desde que la dejó.Cuando la trajeron aquí, había sufrido el accidente, lo que hizo que perdiera parte de la memoria y olvidara su hogar. Pero todavía se acordaba de sus padres. Sin embargo, para sobrevivir allí y tener una oportunidad de volver, no tuvo más opción que fingirse tonta.Pasó su infancia ahí, subiendo a la montaña para recoger leña, juntar comida para los cerdos, pastorear el ganado y hacer todo lo que se esperaba de los niños del campo. Sus padres adoptivos no tenían hijos, así que la compraron para criarla. Sin embargo, como no era hija biológica, el resto de la familia no la trataba bien. Además, la familia era pobre y el padre adoptivo, alcohólico, era agresivo, lo que hacía la vida de Luana aún más difícil.Por fortuna, ahí conoció a Vivian. Con su ayuda, los días difíciles se volvieron un poco más dulces. Cuando Lua
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