Cuando Luana salió del trabajo y regresó a casa, Vivian estaba sacando su maleta arrastrándola hacia afuera. Luana se quedó atónita. Pensó que su amiga había sido agraviada y se estaba marchando sin despedirse.Antes de que Luana pudiera decir algo, los tres niños corrieron hacia Vivian y la rodearon con expresiones tristes: “Madrina, ¿te vas a ir y nos vas a dejar?”Vivian solo quería volver a casa por unos días, pero se sorprendió por su desesperación. “Voy a estar fuera un tiempo, pero no los voy a abandonar”, dijo, abrazándolos con fuerza. “¿Cómo podría soportar dejar a personas tan adorables?”“Si no nos vas a dejar, ¿a dónde vas?”, preguntó Lucca.“Mi madrina va a volver a su ciudad natal por unos días.” Vivian recordó el motivo y sus ojos se llenaron de lágrimas, pero intentó contener el llanto delante de los niños. Sin embargo, su tristeza no pasó desapercibida para Luana.Después de enviar a los pequeños a lavarse las manos, Luana susurró: “Vivian, ¿qué pasó?”La preocupación
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