Luana le dio unas palmaditas en la cabeza a Lucca y lo elogió.Lucca sonrió radiante.¡Feliz!Sí, sabía que era muy capaz, pero cada vez que recibía un elogio de su madre, se sentía más feliz que si hubiera comido un dulce.— Mamá, mira — dijo Lucca mientras tocaba a Luana y señalaba a Matteo, que estaba sentado en el sofá no muy lejos, perdido en sus pensamientos.Normalmente, el estado de ánimo del pequeño mejoraba siempre que tuviera Legos para jugar.Pero hoy estaba actuando de manera extraña.Aunque había juguetes por todas partes, parecía completamente desinteresado.Luana miró el perfil melancólico de Matteo, suspiró y la preocupación apareció en sus ojos brillantes.El niño se estaba apegando cada vez más a esa persona, pero ya no había ninguna posibilidad de que ella pudiera quedarse con él.¿Qué debía hacer?Caminó hacia él y se agachó frente a Matteo.El niño notó la llegada de Luana, volvió lentamente en sí, la miró y preguntó suavemente:— Mamá, ¿qué pasa?— Matteo, ¿hay
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