37. Sin luz
BrancaLa cocina estaba demasiado oscura.Gloria ya se había marchado, y el silencio allí dentro parecía distinto al del resto de la casa. Abrí un cajón, luego otro, palpando en la oscuridad, intentando recordar dónde estaban las velas. Sostener la linterna del celular mientras buscaba no ayudaba mucho. La luz temblaba, resbalaba por las superficies, y yo ya empezaba a irritarme.«Ah, no.» La batería del celular comenzó a parpadear en rojo y apareció el logo de la empresa.«Claro que tenía que acabarse justo ahora», murmuré, cuando la pantalla se apagó por completo.Bufé, sosteniendo el celular inútil en la mano.Fue entonces cuando un haz de luz surgió detrás de mí, firme, claro, iluminando exactamente donde yo estaba.Giré el rostro.Cássio estaba allí, con Aelyn en brazos, usando su propio celular para alumbrar la cocina.«Parece que necesitas una ayudita extra», dijo y sonrió de una forma tranquila, muy distinta de aquel hombre terco de siempre.«Gracias», respondí en voz baja, gi
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