DIÁVOLO III. CAPÍTULO 32. ¿Qué haces aquí?
DIÁVOLO III. CAPÍTULO 32. ¿Qué haces aquí?Y esa fue la orden más sensata que su hermano pudo darle, porque el viñedo era otro mundo.Los primeros dos días, Aurelio todavía llevaba puesto el traje, contestando llamadas, coordinando cosas, revisando documentos. Pero Serena lo amenazó literalmente con tirarlo al pozo si no se relajaba.Así que al tercer día se rindió. Se quitó el traje, se puso unos vaqueros y una camisa vieja, y montó a caballo como hacía años no lo hacía. La sensación de galopar, de sentir el viento en la cara y la tierra bajo sus botas, lo fue vaciando poco a poco de todo el enojo que había acumulado.Era liberador, por primera vez en semanas, respiró sin sentir que el aire le dolía. El problema era que la causa de aquella asfixia volvería a su cabeza justo cuando volviera a su rutina normal, o eso pensaba. No tenía ni idea de que sería mucho nates.Una de esas tardes, regresó sudado de ayudar a los trabajadores, con la camisa pegada a la piel y el cabello goteando.
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