Adriano abrió con cuidado la puerta de la habitación.Esperaba encontrarla despierta, dispuesta a discutir una vez más. Sin embargo, para su sorpresa, Isabella dormía profundamente sobre la cama, abrazando una almohada.Una leve sonrisa apareció en sus labios.Por un instante permaneció inmóvil observándola. Después entró al baño, se duchó rápidamente y se cambió de ropa. Cuando salió, ella seguía dormida.Sin hacer ruido, apagó la lámpara que aún permanecía encendida y se acostó en el otro extremo de la cama.Al amanecer, Adriano ya estaba de pie.Terminó de abotonarse la camisa mientras observaba a Isabella dormir unos segundos más.—Descansa... —murmuró en voz baja.Salió de la habitación y cerró la puerta con cuidado, en el vestíbulo ya lo esperaba Luca.—¿Todo listo, señor?—Sí.Ambos caminaron hacia la salida.Antes de subir al vehículo, Adriano se detuvo frente a dos hombres de confianza.—Quiero vigilancia permanente en la mansión. Y asegúrense de que mi esposa esté protegida
Leer más