AnyaLlegamos a la oficina juntos y sentí cien pares de ojos sobre nosotros en cuanto bajamos del coche. La gente nos miraba: algunos con curiosidad, otros con abierta admiración. Intenté que no me afectara, aunque me ardían las mejillas y las manos me picaban por moverse. Me concentré en poner un pie delante del otro, manteniendo la mirada al frente.Mientras caminábamos hacia el edificio, un joven con un traje impecable se acercó a nosotros. Sonrió educadamente a Orion y dijo:—Buenos días, señor.Orion asintió y el hombre se puso a nuestro lado.—Este es Jamie Gordon, mi secretario —dijo Orion, con voz calmada pero afilada. No me miró al presentarlo, solo siguió caminando.Extendí la mano, un poco nerviosa, y Jamie la estrechó con firmeza. Su agarre era confiado, pero suave, y me dedicó una sonrisa cálida.—Encantado de conocerte —dijo. Sus ojos eran amables, no intimidantes como los de Orion. Sentí un pequeño destello de alivio, como si tal vez hubiera alguien aquí con quien pudie
Ler mais