Capítulo 18:ALESSIA La puerta se cerró de golpe detrás de nosotros. La luz verde bañaba las paredes del B3, y por un segundo no existía nada en el mundo excepto el sonido de veintidós horas desangrándose del reloj. Y Azriel. De espaldas a la puerta. El pecho agitado. Y su garganta — dios, su _garganta_ — aún marcada en rojo por donde mis dientes habían estado minutos antes, cuando lo elegí a él sobre el Consejo, sobre Liam, sobre la cordura. Mira no estaba dormida. Estaba _feral_. Pero no por sangre. _Otra vez_, ronroneó, estirándose dentro de mis costillas como una gata a punto de cazar. _Nos dio su garganta una vez, haz que nos la dé dos, de hecho, haz que nos dé todo._“Estás temblando,” dijo Azriel. Su voz era un desastre. Ni Kade, ni Alfa. Solo un hombre que acababa de ver a su Luna ponerse dorada y elegirlo mientras el Consejo nos apuntaba con armas. Yo temblaba, pero no de miedo. Por tres años de los puños de Liam, tres años de una cama muerta y un lazo muert
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