Capítulo 18:
ALESSIA
La puerta se cerró de golpe detrás de nosotros.
La luz verde bañaba las paredes del B3, y por un segundo no existía nada en el mundo excepto el sonido de veintidós horas desangrándose del reloj.
Y Azriel.
De espaldas a la puerta. El pecho agitado. Y su garganta — dios, su _garganta_ — aún marcada en rojo por donde mis dientes habían estado minutos antes, cuando lo elegí a él sobre el Consejo, sobre Liam, sobre la cordura.
Mira no estaba dormida. Estaba _feral_. Pe