¿SUEGRO?Joder, podría quedarme allí, besándola, hasta que el mundo se acabara. Morir con mis labios sobre los suyos, sintiendo su lengua dulce y suave enredarse con la mía, sería la mejor forma de pasar a mejor vida.Maçãzinha ya no resistió más. Y me besó de verdad. Para ella podría ser una mentira. Pero no para mí. De hecho, ella siempre correspondía a mis besos. Y... me parece que no se resistía a correrse en mi lengua. Así que tal vez... no fuera una mentira tan mentirosa.—¡El hombre que conoció a Maria Fernanda en un mes y decidió pedirle matrimonio! —escuché la voz del chico zombi, obligándome a sacar la lengua de la boca de Maria Fernanda para responder.Vale, ¡ahora sí me había irritado profundamente!—Amor, ¿vas contando todos nuestros secretos por ahí? ¡Era una sorpresa! ¿Cómo lo descubrió?Maria Fernanda sonrió y apoyó la cabeza en mi hombro:—No, «amor», no voy contando nuestros secretos a todo el mundo. Pero Michael es mi mejor amigo. Yo fui la primera persona en saber
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