BLANCANIEVESDavi abrió mucho los ojitos, curioso. Supuse que aquella era la mejor forma de explicarlo:—Blancanieves... bueno, tenía el cabello claro y largo y luego, por algún motivo, se lo cortó y lo tiñó de negro.—Creo que quiso diferenciarse de la reina malvada —sonrió Davi.Joder, ¿de dónde había sacado tanta inteligencia? Porque yo siempre me consideré inteligente, pero de niño era un idiota ingenuo. ¿Amanza? Si fuera tan inteligente, no estaría en prisión.—¿Quién sería la reina malvada, Davi? —pregunté.—Shirley —intentó guiñar un ojito.—¿Qué te hizo para que la consideres mala? —me preocupé, aunque siempre estuviera atento a los momentos en que ella estaba con Davi y supiera que había cámaras por toda la casa, aunque justo cuando más las necesité dejaron de funcionar o, milagrosamente, fallaron.—No es buena con María. Y por eso es mala.—¿Y contigo? ¿Es buena? Porque, si no lo fuera, no habrías pedido que fuera tu niñera en lugar de María.—No se ríe. Y no juega.—¿Eso la
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