HASTA QUE SE DEMUESTRE LO CONTRARIO... II
HASTA QUE SE DEMUESTRE LO CONTRARIO... II
—Porque nunca preguntaste, amor —sonrió con ironía.
—Parece que todavía me ocultas muchas cosas.
—Muchas más de las que imaginas —provocó.
—Háblame del tratamiento experimental, Will.
Lo que siguió fue el mayor absurdo que había escuchado en mi vida. Una persona sin recursos, que hipotecó su propia casa para un tratamiento del que nadie sabía nada, cuando todos los médicos ya habían dicho que nunca volvería a caminar.
—¿Cuál es tu miedo, Will? —pregunté