Punto de vista de MiraUna de las cosas que no lograba comprender era que, cada vez que intentaba zafarme de los besos de Bruno, sus labios siempre encontraban los míos.Sus labios dejaban besos húmedos en mi nuca hasta que, lentamente, me quitó la ropa mojada.—Estás temblando— notó, acercándome a su cuerpo.No apartaba la mirada de mi pecho; tenía unos senos redondos y voluptuosos escondidos tras mi sujetador de encaje. Bella, que había visto mi cuerpo de vez en cuando, comentaba que era muy engañoso, porque era menuda y, además, como usaba blusas sueltas, nadie se daba cuenta de lo grandes que eran mis pechos.—Me haces temblar— le dije, desabrochándome el sujetador. Cayó a nuestros pies y fue entonces cuando abrió los ojos de par en par.—¿De verdad te hago temblar?— preguntó, enganchando su dedo índice bajo mi mandíbula.Asentí con la cabeza, un escalofrío me recorría la espalda mientras él acariciaba mis areolas hasta rozar mis pezones tensos. Esa dulce y creciente sensación me
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