—Por favor, tome asiento, señor Russo —dijo el médico, invitándolo a sentarse tras ingresar al consultorio, el cual se encontraba bastante apartado del área de quirófanos.Debido a su condición de detenido, dos oficiales de custodia lo seguían de cerca. Sin embargo, Dante no tenía la menor intención de causar problemas en el hospital. Lo único que ocupaba sus pensamientos era el estado de Marcella, el cual, según el doctor, resultaba bastante preocupante. A pesar de todo, la intervención quirúrgica de su esposa se había desarrollado sin mayores contratiempos. Pero entonces, ¿por qué lo había citado el médico a cargo? ¿Acaso no era indicio de que algo andaba mal?—Gracias, doctor —respondió Dante, esforzándose por mantener la compostura.Mientras tanto, el médico se tomó un momento
Leer más