—Sigo haciendo todo lo posible para que eso ocurra pronto. Yo tampoco quiero prolongar esta situación. Pero de verdad mis manos están atadas, y tener que dividir mis pensamientos entre el cuidado de Andy y los desplantes de tu madre y de Vivian me consume por completo, Dante.—¿Me estás culpando a mí por la presencia de ellas? ¿Es que no puedes tener un poco de paciencia al tratarlas? —Dante la fulminó con una mirada de fastidio—. Tal vez pienses que tu situación es difícil, ¿pero qué hay de mí y de mi familia, que hemos sido golpeados por tantas desgracias? ¿No puedes tener un poco de consideración por eso?Marcella lo contempló con una profunda decepción en los ojos.—Lo que necesito es tu apoyo, Dante. No palabras tan vacías como esas.Sin embargo, lejos de ofrecerle su apoyo, Dante pareció reflexio
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