Él aplastó el vaso sobre la mesa auxiliar... el whisky salpicó, olvidado, y capturó su boca en un beso feroz. Su lengua se hundió profundamente, reclamándola, mientras sus brazos rodeaban su cintura, levantándola contra él. Ramona envolvió sus piernas alrededor de sus caderas, frotando su coño desnudo... nada de bragas esta noche, contra el bulto en sus pantalones."Joder, ya estás duro", jadeó ella, rompiendo el beso."He estado duro por ti desde el primer día", gruñó él, llevándola a la cama. La soltó sobre las sábanas, asomándose sobre ella. "¿Ese vestido de hoy? Casi pierdo el control viéndote agacharte por ese libro".Ella se rió, con un tono bajo y ronco, tirando de su corbata. "Sabía que estabas mirando. Ahora muéstrame lo que harías".Alejandro se quitó la chaqueta, desabotonando su camisa para revelar un pecho esculpido por la disciplina y el peligro, tatuajes serpenteando sobre pectorales y abdominales, cicatrices de cuchillos o balas que aumentaban su atractivo. Las manos
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