POV LanyaAtalya salió llorando y Damiano, claro, fue, tras ella. Salí tras ellos sin apresurarme. No tenía prisa.No cuando sabía exactamente lo que estaba haciendo.Los encontré en el pasillo, uno frente al otro, como si el mundo entero girara alrededor de su pequeño drama barato. Me detuve a unos pasos de distancia, observándolos.Luego sonreí. No porque me hiciera feliz.Sino porque ya no pensaba mostrar debilidad.—Hermanita… —dije con suavidad, casi con dulzura fingida—, no me culpes. Yo no quise besarlo.Atalya se tensó de inmediato. Sus ojos se llenaron de lágrimas tan rápido que casi parecía un truco ensayado.Siempre fue buena para eso. Para parecer la víctima.—Por favor —continué, ladeando un poco la cabeza—, si tanto es que te ama… haz que mañana firme el divorcio.Di un paso más cerca.—De lo contrario, no me culpes si él no quiere dejarme ir.El silencio se volvió denso.Atalya empezó a llorar. Un llanto débil, tembloroso… pero vacío.—¡Lanya! —exclamó Damiano con rabi
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