El olor estéril del hospital me golpeó antes de que siquiera entrara a la habitación. Las luces eran duras, cegadoras contra el gris apagado de mis pensamientos. Apreté la carpeta con más fuerza que nunca, los papeles dentro pesaban más que información eran el futuro de Catherine, la confianza de Xavier, el hilo frágil de lo que podría convertirse en nuestro.Xavier caminaba a mi lado, en silencio, su calma habitual presente pero con una corriente que no podía descifrar del todo. Normalmente cargaba con el peso de los planes, contingencias, estrategias. Hoy… había una tensión sutil en él, una urgencia que no solía ver.“Lura,” dijo en voz baja mientras nos acercábamos a la habitación del señor Blackwood, “¿estás lista para esto?”Lo miré, encontrando sus ojos grises. “¿Lista? Xavier, nunca he tenido una opción que no estuviera ya preparada para mí. Esto… esto es diferente.” Mi voz tembló ligeramente, aunque luché por mantenerla firme. “Tengo que hacerlo. Por Catherine. Por ti. Por nos
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