CASSANDRA—Me acosté con ella, acepté toda la responsabilidad —comenzó, con un tono áspero—. Pero no fue intencional. Fue un error estúpido.—Esa era la prometida de tu hijo, Marco. ¿Cómo puedes cometer semejante error?—¡Porque estaba borracho! —se defendió—. Ni siquiera sé cómo terminó en mi cama. Se suponía que Mariam debía estar ahí conmigo, así que pensé… —Se quedó callado, soltando un suspiro profundo.—Honestamente, pensé que era Mariam a quien estaba follando esa noche hasta que Nathan irrumpió —continuó, con la voz bajando de tono.—¿Y Lisa? No se lo he dicho a nadie, pero vino a verme al día siguiente. Quería que volviéramos a follar, y juro que me negué. Me aseguré de que le quedara claro que fue un error, y eso fue lo último que supe de ella. Ni siquiera sabía que estaba embarazada hasta el día de su muerte.Lo dijo todo de una vez, con los puños apretados.—Puede que sea un desalmado… despreciable, un monstruo, pero conocía mis límites cuando se trataba de follar.Alcancé
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