SEBASTIANMiré la pared de pantallas, con el pulso martilleando un ritmo frenético y doloroso contra mis costillas. En la pantalla central, el pequeño punto azul que representaba a Barbara se había estado moviendo constantemente por el mapa durante horas. Luego, en un abrir y cerrar de ojos, el punto desapareció. La pantalla se quedó en blanco, dejando solo un zumbido frío y estático para llenar el pesado silencio del centro de comando. Mis manos volaron al teclado, con mis dedos moviéndose a una velocidad nacida de puro y absoluto terror. Había pasado toda mi vida construyendo un imperio, controlando mercados y doblando el mundo a mi voluntad, pero nada de eso importaba en este momento. Todo lo que existía en mi universo era ese punto perdido."¿Qué diablos pasó?", rugió Mario, con la voz espesa por la desesperación de un hombre que estaba a punto de perder a su hija. Golpeó la mesa de caoba con una fuerza que hizo que el equipo vibrara. "¡Sebastian, háblame! ¿Por qué desapareció? ¡M
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