BARBARA
El aire en esta habitación se siente pesado, como si estuviera presionando mis pulmones. Cada respiro que tomo es una lucha dolorosa.
Mis manos están apretadas tan fuerte en mi regazo que mis nudillos se han vuelto blancos. Estoy atrapada en esta jaula dorada y no sé si mi padre y Sebastian podrán encontrarme.
Cada nervio de mi cuerpo está temblando de miedo. El tictac del reloj de pie suena como una cuenta regresiva hacia mi final.
Sigo pensando en mi hijo, Carlos, y mi corazón se romp