SEBASTIAN
Miré la pared de pantallas, con el pulso martilleando un ritmo frenético y doloroso contra mis costillas. En la pantalla central, el pequeño punto azul que representaba a Barbara se había estado moviendo constantemente por el mapa durante horas. Luego, en un abrir y cerrar de ojos, el punto desapareció. La pantalla se quedó en blanco, dejando solo un zumbido frío y estático para llenar el pesado silencio del centro de comando. Mis manos volaron al teclado, con mis dedos moviéndose a u