37. BEBÉ
—Irina, ¿qué sucede? ¿Por qué no sales del baño?El sonido era claro.La rubia estaba vomitando, las arcadas eran cada vez más frecuentes, cada vez más duras y ella estaba cada vez mas pálida. —Irina, voy a entrar, no puedo...—¡NO! —La rubia logró hablar y aunque intentó sostener la puerta para que Eriks no la abriera, fue inevitable, porque el chico ya estaba prácticamente adentro, además Eriks era 3 veces más grande en fuerza y tamaño. —Irina, estás demasiado pálida, con hoy ya son dos días vomitando y no puedo... No puedo dejar que sigas así. Ella lo miró fijamente y dejó que sus ojos se cristalizaron, dejó sus miedos y sentimientos expuestos.—N-no se que me pasa, Eriks —soltó en un lamento casi infantil. Era la primera vez que Irina se permitía estar frágil, ser débil y necesitar ayuda. Por lo general era ella la que cuidaba, la que vigilaba, la que solucionaba y si llegaba a enfermarse por equivocaciones del destino, debía levantarse y seguir adelante. Eriks la tomó entre
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