SOFIAEl cambio fue inmediato. No se anunció ni se explicó; simplemente se aplicó.A la mañana siguiente, mi puerta no se abrió cuando lo intenté. Me quedé allí un segundo, con la mano aún en el pomo, sin moverme ni tirar, solo percibiendo la resistencia. Entonces, un suave clic resonó en la madera. Se abrió.La abrí y encontré a alguien allí. No era Clara, sino uno de los hombres. Estaba justo afuera, sin apartarse esta vez ni dejar espacio. Simplemente se quedó allí, inmóvil.«Nuevo protocolo», dijo.«Eso es vago».«Es intencional».Por supuesto que lo era. Entré al pasillo de todos modos, y él se movió conmigo. Ni delante, ni detrás, alineado. Eso era nuevo. La casa siempre había guiado el movimiento, redirigiéndolo y conteniéndolo sin que fuera obvio. Esto era directo.Caminé hacia el vestíbulo principal, y él me siguió al mismo ritmo y a la misma distancia.«No hace falta que hagas eso», dije. —Sí, lo hago.—Esa no es tu decisión.—Lo es ahora mismo.Todo era «ahora mismo». No di
Leer más