Supe que algo iba mal mucho antes de que Rayen lo dijera.Al principio no era nada evidente. Ningún sonido repentino, ningún movimiento entre los árboles, ninguna figura saliendo de las sombras. Solo una sensación que no lograba asentarse, algo silencioso y persistente en el fondo de mi mente, haciéndose más pesado con cada paso que dábamos.Habíamos estado caminando durante horas, evitando los caminos principales tanto como era posible, atravesando terreno irregular y senderos estrechos que se retorcían demasiado como para ser seguidos con facilidad.Al menos, ese era el plan.Ahora, ya no estaba tan segura.Rayen redujo ligeramente el paso delante de mí, sus movimientos volviéndose más medidos, su atención desplazándose del camino al espacio que nos rodeaba. Noté el cambio de inmediato.“¿Qué pasa?” pregunté, bajando la voz por instinto.No respondió de inmediato. En cambio, se agachó un poco, fijando la mirada en el suelo junto al sendero. Me acerqué, intentando ver lo que ella veía
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