—¡Blanca! —Levanto la cabeza y veo a Teresa acercarse a mí, me paro de prisa y la recibo con un abrazo. Ver su rostro tan parecido al de Sebas me hace derramar una lágrima, me juré no llorar, pero Sebas es la excepción.—Teresa... qué bueno tenerte aquí.—Debía venir, quería estar presente cuando digan todos los años que le darán a esa asesina.—Aún no puedo creer lo que está sucediendo, pero debo asumir que Mariona no es lo que creí.—Así es, uno confía y te traiciona quien menos te lo espera. —Y a la cabeza se me viene Dominic.— Por cierto, gracias por costear los gastos de la clínica.—No hay nada que agradecer, Sebas fue mi pareja por muchos años y lo amé de verdad.Un hombre alto, de traje, nos hace pasar a la sala de audiencia. Entramos con Teresa y nos sentamos en la segunda fila, un escalofrío recorre mi cuerpo cuando veo a Mariona, vestida con un traje gris, aparecer por una puerta. Teresa aprieta mi mano con fuerza y la entiendo, su respiración se agita más de lo normal y te
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