Mis tetas se frotan contra su pecho y mi humedad gotea de mi coño. Dios, lo deseo muchísimo.Su lengua juega con la mía mientras gemimos. Sus manos recorren mis grandes pechos redondos y los aprieta y masajea desesperadamente. Gimo más fuerte.—Oh, tienes que cogerme ahora —digo entre besos—. Por favor, Anthony, cógeme tan fuerte que no pueda soportarlo…No necesita que lo animen más. Me toma en brazos y me saca del baño para llevarme a su dormitorio, a la cama que comparte con mi madre.Está muy bien hecha. Quita las sábanas y me acuesta rápidamente en el medio de la gran cama.—Dios mío —dice, con las manos temblorosas—. Esto está muy mal. —Se recuesta sobre mí y yo lo envuelvo con mis piernas. No quiero dejarlo escapar, pero se desenreda de mí y se pone de pie, sin aliento—. No podemos —dice con emoción.—Te necesito muchísimo —le digo y lo miro con hambre en mis ojos—. Por favor, Anthony — le ruego—. Sé que tú y mamá ya no tienen sexo. Ella me lo dijo. Debes estar tan cachondo com
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