POV ADRIÁNLa encuentro en la terraza del hotel a las once de la noche, exactamente donde sabía que estaría. He pasado las últimas seis horas observando sus movimientos desde la distancia, esperando el momento en que los niños estuvieran dormidos, cuando Carla se retirara a su propia habitación, cuando finalmente estaría sola y sin escapatoria posible.Y ahora está aquí, de pie frente a la baranda de hierro forjado, mirando las luces de Milán como si pudiera encontrar respuestas en una ciudad que no es completamente suya. Sus hombros están tensos, su postura rígida, cada línea de su cuerpo gritando que sabe que estoy aquí, que sabe que esta conversación es inevitable, que sabe que las cinco años de mentiras cuidadosamente construidas están a punto de colapsar.Mis pasos sobre las baldosas de la terraza la alertan. Se tensa visiblemente, su mano moviéndose instintivamente hacia el teléfono que descansa sobre la baranda como si fuera un salvavidas, pero no se gira todavía. Está calculan
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