PARTE DOS.
Hay un momento de silencio incómodo donde nadie sabe exactamente qué hacer o decir. Lola decide intervenir.
—¿Por qué no se sientan todos? —sugiere—. Podemos pedir algo de tomar. ¿Tienen jugo aquí?
—Tienen lo que quieran —dice Adrián, haciendo señas a un mesero que apareció discretamente—. ¿Qué les gusta?
—Jugo de naranja —dice Lorenzo inmediatamente.
—Limonada —dice Leonardo.
—Chocolate caliente —dice Loretta, luego mira a Lola—. ¿Puedo, mami?
—Puedes —permite Lola, aunque normalmente diría qu