~Sienna~Un silencio sepulcral sigue a la partida de Elias. Es pesado y denso, cargado con todas las cosas no dichas que vibran entre Norman y yo. Él no se mueve de inmediato, se queda allí de pie, con la mirada fija en la puerta por donde desapareció Elias, con una expresión gélida e ilegible. Lo observo con el corazón martilleando contra mis costillas, sintiéndome vulnerable en mi bata de hospital y con la cabeza envuelta en gasas. Finalmente, él reacciona, dejando caer los hombros apenas un centímetro mientras se vuelve hacia mí.—¿Cómo te encuentras, Sienna? —pregunta. Su voz es baja, despojada del tono afilado que tenía hace un momento.—Mejor —susurro, y la palabra se me queda trabada en la garganta seca—. Gracias. Por atraparla. Por todo.Norman no responde de inmediato. Camina hacia el lado de la cama, ocupando el espacio que Elias dejó libre hace unos minutos. Se sienta en el borde del colchón y su peso hace que la cama se incline. Se ve cansado, realmente cansado. El directo
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