~Sienna~El trayecto hacia la casa de Norman es asfixiante. Y no tiene nada que ver con el coche, es el aire entre nosotros. Cada vez que cambia de marcha, su brazo roza el mío y se siente como una descarga eléctrica. Mantengo los ojos fijos en la ventanilla, viendo cómo se desdibujan las luces de la ciudad, pero puedo sentir que me mira. Esa mirada suya, pesada y posesiva, hace que me pique la piel de una forma que no puedo describir.El alcohol todavía zumba en mi sistema, haciendo que todo se sienta un poco difuso, pero mi corazón late con una claridad perfecta. Tum-tum. Tum-tum. Suena fuerte en mis oídos.Entonces, cuando giramos hacia el camino privado que lleva a su finca, la realidad me golpea como un cubo de agua helada.Liliana.Su esposa. La madre de su hija. La mujer que se supone que lo está esperando en esa casa grande y vacía.—Oh, Dios mío —susurro, llevándome la mano a la boca—. ¿Cómo he podido? ¿Qué estoy haciendo?Norman no reduce la velocidad. Mantiene los ojos en l
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