DariusEl mundo se había reducido a solo nosotros dos… Magnus y yo, ambos en forma completa de lobo, ambos calculando el momento exacto para atacar. Mis músculos se tensaron como resortes, listos para lanzarse sobre él en el segundo en que me diera una abertura. Sus pálidos ojos de lobo sostenían la misma intención asesina, la misma disposición para terminar este conflicto con sangre.El aire entre nosotros prácticamente vibraba con la rabia acumulada, diez años de rivalidad y odio comprimidos en este único instante. Detrás de mí, mi manada mantenía sus formas, esperando mi señal. Detrás de Magnus, sus fuerzas reflejaban la misma postura, creando un barril de pólvora que solo necesitaba la chispa más pequeña para explotar.Entonces el rugido de los motores destrozó el enfrentamiento.Vinieron desde el norte, un convoy masivo moviéndose con precisión militar, sus faros atravesando la oscuridad como reflectores. Pero estas no eran motocicletas ordinarias, y los jinetes no eran lobos com
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