Kiera
Apenas había dado tres pasos cuando lo escuché, no exactamente mi nombre, sino algo que me hizo detenerme. Un cambio en el aire. Una variación en la respiración de los miembros de la manada que nos rodeaban. El tipo de silencio que precede a algo peor de lo que ya había ocurrido.
Mis pies dejaron de moverse antes de que mi mente lo entendiera. Me quedé allí congelada, aún de espaldas a Darius, incapaz de girarme pero también incapaz de seguir alejándome. Cada fibra de mi ser gritaba que s