Punto de vista de TylerEl vestuario zumbaba con el murmullo bajo de las voces y el entrechocar de los sticks contra el suelo, pero yo desconecté de todo. Mi equipamiento se sentía más pesado que nunca, el sudor empapaba las protecciones y los moretones presionaban como agudos recordatorios en mis costillas y muslo. Cada respiración raspaba como papel de lija, pero forcé que cada inhalación fuera firme y deliberada.Mantuve la mirada fija en el suelo, contando el ritmo de mi pecho para mantener la cabeza clara. La ira todavía hervía bajo mi piel, no salvaje como antes de mi suspensión, sino tensa y controlada, como una hoja que yo podía decidir cuándo desenvainar. También había orgullo mezclado. No iba a darle a Cole, a la liga ni a nadie la satisfacción de verme caer otra vez.Las palabras del entrenador resonaban, afiladas como una bofetada: Un período para salvar tu puesto. Ya no se trataba solo de hockey; se trataba de demostrar que podía quedarme, que no estaba roto, que podía li
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