C155- YO TE PROTEJOEl sol ya casi se rendía cuando el todoterreno frenó sobre la arena.Mariam llevaba un rato mirando por la ventanilla sin entender bien hacia dónde iban. Zayd había conducido él mismo, con una mano en el volante y la otra, casi todo el trayecto, sobre el muslo de ella.No le había dicho nada.Solo de vez en cuando la miraba de reojo, como si confirmara que seguía ahí, que no se le escapaba.El motor se apagó.Afuera, el desierto se extendía dorado, ondulado, vivo. Las dunas de Al-Nafud se levantaban como olas detenidas en el aire, y el cielo empezaba a teñirse de ese naranja profundo que solo existía en esa parte del mundo, justo antes de que la noche cayera de golpe.Zayd se giró hacia ella, le rozó el cuello con los dedos y se acercó hasta que su boca quedó a un milímetro de su oído.—Esto es tradición —murmuró, y su voz le bajó por la espalda—. Bendecir el embarazo en las dunas de Al-Nafud.Mariam sintió el calor del aliento antes que las palabras. Se le erizó la
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