No hubo impacto, no hubo colisión ni ruptura que pudiera señalarse como el momento en que todo cambió, porque lo que llegó después no lo hizo como evento sino como sustitución progresiva de la lógica que había sostenido cada una de nuestras experiencias hasta ahora, una sustitución silenciosa, precisa, irreversible, donde la necesidad de comprender fue reemplazada por la necesidad de integrar, y en esa integración, lo primero que desapareció no fue el entorno, sino la ilusión de que aún podíamos interpretarlo sin ser inmediatamente transformados por el acto mismo de intentarlo.Jake no se movió, pero su presencia ya no era un punto fijo dentro de la percepción, era una variable activa dentro de una arquitectura que se estaba reconfigurando a una escala que excedía cualquier marco anterior, y aun así, en medio de esa expansión, en medio de esa reorganización que ya no buscaba equilibrio sino dominio estructural, algo en él se mantuvo, no como resistencia, sino como diferencia sostenida
Leer más