Sin embargo, apenas un instante después, un rastro de burla cruzó por los ojos de Damon.Nyla había dejado claro que no sentía nada por él. Si continuaba buscándola, no sería más que una ilusión de su parte.—Entendido —respondió Damon.Marie, que estaba a punto de seguir persuadiéndolo, fue tomada con la guardia baja y lo miró con sospecha. Preguntó:—No estarás tramando nada malo, ¿verdad?Damon se mantuvo en silencio.Al ver que no respondía, Marie frunció el ceño y se disponía a hablar cuando el eco de unos pasos llegó desde la entrada.—Señora Summer, la señorita Hulle ha llegado.Todos los presentes en la sala levantaron la vista para ver entrar a una joven de veintitantos años.Erin Hulle, de rasgos delicados, vestía un vestido amarillo claro de tirantes finos. Su cabello corto le rozaba las clavículas. Con su maquillaje ligero y su porte elegante, emanaba un encanto difícil de ignorar.Incluso Nyla, que había visto a muchas mujeres hermosas, no pudo evitar quedar impr
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