Nyla levantó la vista hacia Clark y vio el arrepentimiento en sus ojos.
Asintió y dijo:
—Sí, lo he estado pensando mucho. He sido demasiado fría contigo. Y entre esposos, la cosa no es solo cuestión de perdón.
Clark se quedó atónito por un instante; luego, sus ojos se llenaron de alegría.
—Nyla, ¿lo dices en serio?
Él esperaba que ella siguiera enfadada y que tendría que pasar tiempo intentando convencerla. Pero, para su sorpresa, la actitud de Nyla había cambiado en solo una mañana. Ya no